I’m taking this, ma’am. Here’s your dollar.

La venta de garage (o garaje, según la honorable RAE) es una de esas cosas del mundo anglosajón que me produce un estado de ánimo «avinishta», es decir, una felicidad desmesurada caracterizada por un embobamiento absoluto ante distintos estímulos del entorno.

10 requisitos para disfrutar de la venta de garage al máximo:

1.     Ser estudiante internacional

2.     Venir de un país con moneda chota

3.     No tener drama en ponerte ropa usada que el propietario anterior haya utilizado en una variedad de posibles escenarios que impliquen enfermedades cutáneas, capilares, renales, de transmisión sexual, entre otras

4.     Ser pseudo-hippie o hippie en potencia o estar atravesando un período hippie (mi caso en particular)

5.     Tener el coraje de meterse en callejones inhóspitos llenos de indios, gatos y olor a sahumerio

6.     En cuanto a los conocimientos del idioma, saber preguntar «¿cuánto cuesta?». Sólo eso. Y se aplica únicamente cuando no hay cartelito o etiqueta con el precio.

7.     Tratar de detectar a las señoras ricas que desean renovar el guardarropa

8.     Saber poner cara de póquer en los garajes que no tienen nada lindo

9.     No ponerse sensible al ver a los niños que, con lagrimitas en los ojos, se desprenden de sus juguetes porque ocupan demasiado espacio y mamá quiere convertir la sala de juegos en gimnasio

10.  No cometer ningún tipo de avivada criolla en casos como el que se ilustra a continuación:

El cartel reza lo siguiente:

Snap up the deals! / Honesty system / Please, put money in the letterbox

Traducción:

¡Aprovechá estas gangas! / Sistema de honestidad / Dejá el dinero en el buzón

Vale, ¿qué significa esto? Resulta que tipo 3 de la tarde se largó a llover (me re cago en la sequía australiana) y los «vendedores» se encerraron en la cucha. Les quedaron algunas cosillas para vender y las dejaron en el porche con etiquetas de precio y ese mensaje que explicaba un sistema de auto servicio (que nos recuerda a los cajeros robóticos del Coles). Te llevás el producto y les dejás la platita en el buzón. Sí, eso se llama confianza ciega y fe en la humanidad. ¿Se animan a probar este sistema?

Have a good sale, mates!

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3 Comments

  1. Miss, miss u so much!

  2. me aterra toda la cuestión
    si sale algo copette, se los envío
    XOXO

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