sí, me pertenece

Mancusi es mío. Ya colgué este post en facebook pero quiero volver a compartirlo por acá. Si alguien lo ve por ahí, díganle que

1. lo espero en Sydney para que nos juntemos a ver un maratón de las 9 temporadas completas de Family Guy.

2. nos tenemos que casar

3. me tiene que acompañar a ver a esta minita que va a tocar en la George St en unos días: http://www.myspace.com/kimbramusic

4. tiene que hablar con la manager Rocita

5. vamos a hacer un cover de “rock lobster”, “you’ve got AIDS”, “bird is the word” y todos los momentos musicales creados por Seth Macfarlane

6. que también voy a casarme con Seth Macfarlane

7. y que vamos a ser una familia feliz

(hacer clic para ampliar la imagen)

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más difícil que tipear con las uñas largas (o «diálogo del iluminado 1»)

Ceci: ahora, digo yo, ¿no va a estar medio fresco en mayo para hacer ir a la gente al parque?

Avinash: en Australia no hace frío.

C: …

A: además, mi mensaje trasciende cualquier percepción sensorial. Todos se van a sentir tan abrumados cuando escuchen lo que tengo que decir… a nadie le va a importar si hace frío. Van a empezar a vivir la vida sin estrés… ya nada les va a importar.

Luchi: ¿y por qué no traés a tus loquitos acá? A mí me encantaría ver eso; puedo sacar fotos tuyas sanando a la gente con tu palabra, la meditación y toda la bola. Después les vendo la foto a, no sé, ¿10 australianos? Total no les va a importar nada.

C: ¡sí, plata fácil! Así también conocemos a tus amigos y a tus discípulos. Deben ser gente interesantísima.

A: no, chicas. Mi hermana me va a echar de la casa si traigo a la gente acá. No quiere que convierta la casa en un templo.

C: Ufa

L: Ufísima

A: yo amo a mi familia, pero ellos no me entienden. Soy un loco incomprendido.

L: …sí, enteradas

A: pero yo siento… {silencio prolongado} …yo siento… {silencio prolongado} …yo siento… {silencio prolongado}

C: ¿felicidad?

A: ¡más que eso!

L: entiendo

A: no, no entendés

L: …bueno

A: porque el 9 de noviembre del 2009, cuando me iluminé –y no me gusta usar esa palabra —

L: la decís cada tres minutos

A: — pero es que no hay otra- yo me di cuenta de mi ser y supe que parte de mi ser es enseñarle a la gente a vivir sin preocupaciones, sin sentirse atado a nada. Yo veo mi futuro y en mi futuro me veo a mí mismo transmitiendo este mensaje.

C: ¿cómo sabés si la gente se va a prender a esta onda tuya?

A: No lo sé, eso es lo más maravilloso.

L: ¿pero no acabás de decir que ves tu futuro?

A: sí, pero no.

L: ah, bueno… no, si no sos un trucho vos.

A: sé que a muchos no le va a interesar, y eso está bien, yo siempre tengo en cuenta las distintas reacciones que puede tener la gente.

L: y, decime, ¿cuál es la diferencia entre vos y Jesús?

A: que a mí no me van a crucificar.

L: vale

A: además, Jesús quería tener discípulos o seguidores… yo quiero tener amigos.

C: Avinash y sus amigos.

A: …claro

L: Jem and the Holograms

A: ¡sí! En realidad, me veo como una combinación de Krishna y el buda.

C: ajá

A: hagamos un ejercicio.

L: tenemos cosas que hacer.

A: ¿qué cosas?

C: pensar cómo podríamos hacer para tirarte esa sandía por la cabeza de forma que parezca un accidente…

L: pero sólo a los fines nobles de acomodarte las ideas, ¿no? Aclaro…

A: no, mejor hagamos el ejercicio

L: Ufa

C: Ufísima

A: Relájense. Pongan la mente en blanco y perciban el silencio.

{después de dos valiosos minutos de nuestras vidas completamente perdidos}

A: Bien, ahora les pregunto… ¿quiénes son?

L: Simon

C: Garfunkel

A: no, chicas, no les sale… ¿vieron que difícil que es darse cuenta de lo que realmente somos?

C: sí, terriblemente difícil. Qué bárbaro que vos lo lograste; es admirable. Te admiramos, macho.

L: pero teníamos un cover maravilloso de «Mrs Robinson» con palmas y flauta de bambú para cantarte. Vos te lo perdés.

 

everybody kung-fu fighting

La «lecture» de Translation Technologies no sería lo mismo sin el gordito chino que convierte la clase en un animé.  Aunque el animé es japonés. Pero a lo mejor me equivoco y el chinito, en realidad, es japonés. Ya habrá momento oportuno para aclararlo. Entró el gordito chino y le preguntó a Ceci si el aire acondicionado estaba encendido. Ceci respondió que no, por cortesía, porque era obvio que estaba apagado el equipo. No hacía calor y la temperatura en el aula estaba súper agradable. La verdad de la milanesa es que me jode un cachito eso de que enciendan el aire acondicionado siempre, cosa que una tiene que andar poniéndose-sacándose-poniéndose-sacándose la camperita porque se caga de frío-calor-frío-calor. Pero el gordito chino no pensaba lo mismo y estaba en modo «menopausia». Se sentó al lado de Ceci pero dejando un asiento vacío en el medio. El gordito se movía, se rascaba, se acomodaba el calzoncillo, se agitaba, jadeaba, se quejaba en vos bajita en perfecto chino mandarín (o japonés, claro). Transpiraba de una forma tal que todas las bacterias y ácaros que tenía en la piel experimentaban algo similar al tsunami de Japón (Postdata: Fue premonitorio, porque esto sucedió antes que el tsunami). Al borde del desastre nuclear, al gordito chino le agarró hambre y se buscó una bolsita de galletas de la mochila, le sacó la tirita roja, rompió un pedazo de bolsa, tiró toda esa mugre para el lado donde estaba sentada Ceci, comió unas cuantas galletas y escupió unas cuantas miguitas… para el lado donde estaba sentada Ceci. Yo le escribía mensajes en el cuaderno y se los mostraba. «Mirá, mirá. Se seca el sudor de la cabeza con la mano. Asquerosoooooooo». Ceci, que percibió todas y cada una de las vibraciones producidas por el movimiento del gordito chino se puso en modo «animé fastidiado». Se puso blanca, el pelo se le puso bien lacio, los dos ojitos se le fusionaron en un signo de multiplicación y le empezó a levitar una gotita de agua al lado de la cabeza. Entonces se levantó, se ubicó en otro asiento (estaba sentada a mi derecha; se pasó a mi izquierda) y volvió a la normalidad. El profe hablaba sobre el informe que tenemos que escribir y se colgaba con el discurso de “¡¡y no copien y peguen porque me voy a enterar!! les paso el texto por el software que me dice si hicieron plagio y, si el software no funciona, yo igual me entero, eh? así que me escriben las dos mil palabras en sus palabras”. Me tomé unos minutos de esa advertencia insistente para visualizar mejor al gordito chino que, en un experimento totalmente irrelevante para la materia, se puso a probar con toda la lengua la mezcla de sudor con gel para el pelo que le había quedado en la mano.

hoy quiero

que el canto de la cacatúa baje a decibeles aceptables para el oído humano
el de la cucaburra también
que el olor del ajo no se impregne en nada
wifi gratis en todo el territorio de Nueva Gales del Sur
ser invisible
saber caminar con tacos porque las australianas son unas vikingas muy altas
que el marsupial atrapado en mi aire acondicionado se muera de una buena vez
escuchar tu música todo el día
usar bien los palitos chinos
que Adriano me explique todo lo que tengo que saber sobre Australia
comprar muchos kilos de cruz de malta en la verdulería de los libaneses
y que me hagan precio
que se extingan todos los murciélagos
vivir en un departamento mugroso en Chinatown
que la vecina amable me alcance con el auto hasta la estación de tren
no para tomar el tren sino para charlar un rato
irme con vos más lejos
en un felpudo volador

girl talk (traducción, adaptación y recuento de lo que me acuerdo)

Tina: Qué bueno que le conseguimos a alguien, es una chica bien, bien educada, hablé con los vecinos que la conocen y dicen que es una chica bien.

C: Qué bueno, de verdad.

L: Se los ve a todos muy contentos.

Tina: Sí, y esta chica tiene suerte de tenerlo a él.

L: (cara de “seguro que sí!!! Si es un púm-pa-ra-rri-ba!!!”)

C: (cara de “estoy de acuerdo, pero justificanos lo que acabás de decir”)

Tina: Sí, porque él es muy tímido, pero es bueno, es un buen hombre, de buen corazón, porque ahorró mucha plata… él compró esta casa… o sea, lo ayudamos, pero él tiene mucha plata porque ahorró, porque es buena gente, no es como mi otro hermano que no ahorra y ¿qué le va a pasar cuando se enferme? lo vamos a tener que ayudar. Cuando Anh se enferme, va a tener plata para curarse, es bueno él.

C: (sin palabras)

L: Ya vengo, voy a meter la cabeza adentro del freezer.

qué olor a arroz, madre mía (o «las diferencias extremas entre los hermanos Do»)

El otro día cenamos comida vietnamita y me-en-can-tó con todas las sílabas. Picante, liviana y relativamente fácil de preparar. (Cuando vuelva, si se copan de curiosidad y si consigo todos los ingredientes, les cocino.) Se comió «en familia», cosa un poco rara por estos lares, pero totalmente factible un fin de semana. Co no se quedó a comer, aunque me hubiese encantado que me corrigiera la forma de comer el «panqueque vientamita», ya que los demás me dejaban comer como se me cante. Podés usar palitos, tenedor o cuchara, pero la gracia está en comerlo con las manos. Compartimos la mesa con los tres hermanos Do, los niños de Tina (Spiderman Eric y Sky Walker Richard) y el marido de Tina que arregla cosas y trabaja en el fish market. Por cierto, nos debe haber visto cara de muertas de hambre porque nos dijo que nos va a traer algo de allá. «Yo sé que es muy difícil al principio, yo estuve en su lugar», nos dijo, «así que les voy a traer algo de comida». Bueno, si me insiste de esa forma…

Los hermanos Do son muy diferentes. Pero al extremo. Na-da-que-ver uno con el otro. En total son como ocho hermanos, pero una buena cantidad de estos vive en Vietnam, así que nos quedamos con Anh (m.), el del corazón roto; Avinash (m.), el iluminado; y Tina (f.), la dama superyó. Aclaro el sexo de cada uno en estilo diccionario para no generar confusiones.

cómo empezar a hablar de ellos (…)

es para escribir una novela (…)

de tres tomos (…)

les juro (…)

Cuestión que parece que éste es un momento importante en la vida de Anh, el del corazón roto, porque acaba de conocer a su futura esposa. Sólo la conoce por Skype. Su hermana, su cuñado y papá Co se la eligieron. Sí, parece que la costumbre del matrimonio arreglado también juega en Vietnam. La nueva futura señora de Anh es una chica vietnamita que muere por venirse a Australia. Para una mujer joven, fértil y no influenciada por la onda occidental feminista, la forma más fácil de irse de un país medio pelo a uno del primer mundo (y vivir relativamente bien en éste) es casarse con un tipo que vive en ese país. Sentido común. Así que Anh, chocho, aunque no lo demuestre salvo por las sonrisas ocasionales y un mejor color en la piel… pasó de blanco-fantasma a blanco-ligeramente-rosáceo. Me siento mala malísima por esto, pero con Ceci lo apodamos «papa», «patata» o, cuando nos pinta ponernos más científicas, «tubérculo». Me sentí peor cuando Tina nos ORDENÓ que le escondiéramos los noodles instantáneos (una sopa de fideos) porque Anh los comía en el desayuno. Tina dijo que no era saludable, así que ya hace como una semana que tengo una bolsa de noodles en mi ropero. (Voy a subir una foto de esto para demostrarlo). Pero se los voy a devolver pronto, porque no es ningún boludo. Ya se compró otra caja que trae como 50 bolsitas.

Avinash, el iluminado. Sí, el que aparece en las fotos, el más oscurito, el hippie-hindú-budista-vietnamita-aussie, el hombre más feliz del mundo, el que compra comida orgánica, el de la cabeza rapada, el vegetariano, el que predica su filosofía de vida en un canal de Youtube que miran sus amigos hippies nomás, aquél cuya religión se describe como New Age según Ceci. Su verdadero nombre es Thanh, pero no quiere que lo llamemos así, porque Avinash es el nombre que le dio su «Master», que es esta señora: http://es.wikipedia.org/wiki/Mata_Amritanandamayi. Avinash es la oveja negra de la familia. Cuando la trampera tipo jaulita que tenemos atrapa un ratón, Avinash lo libera, viene Co, se enoja, patalea, putea en vietnamita y le dice: «¡¡¡dejá de boludear y casateeeeeee!!!». Pero Avinash no se va a casar, nunca. Tuvo una novia coreana que tenía mucha plata y se escapó con él sin el consentimiento de sus padres… pero no funcionó la cosa. Él dice que es una nube y –traducción de cita– no podés atar a una nube. ¡Wow! <ironía>Qué emocionante vivir con una persona tan profunda</ironía>, deben estar pensando. Los fines de semana, toca su flauta de bambú, viene Tina que DETESTA la flauta de bambú y le dice «¡¡¡dejá de boludear y casateeeeeee!!!», pero Avinash está bien así. Se sienta y habla sobre la belleza de la vida, la importancia de tener una vida simple; nos habla, nos habla, nos habla… ASÍIIIII nos queda la cabeza (Les Luthiers dixit).

Dato ya evidente sobre Tina, la dama superyó: le quiere organizar la vida a todo el mundo. Incluso a nosotras. No me deja llevar las bolsas del súper porque dice que las mujeres no podemos levantar «cosas pesadas» porque si lo hacemos, se nos cae el útero. Sí, eso me dijo. Aclaro que Tina no es una abuela, tendrá alrededor de 35 años. Madre y esposa ideal, el orgullo de papá Co. Si viviera con nosotras, la estaríamos mandando a la mierda constantemente en buen criollo, pero ella no nos entendería, así que seguiría jodiendo. Quiere que los muchachos de la casa nos ayuden con todo porque, claro, las mujeres son débiles, estúpidas y tienen que casarse y tener hijos. No obstante, la Señora es una profesional y tiene una casa de 1 palo verde y medio con vista al río a 30 minutos de la ciudad. Así y todo no tiene idea de cómo ubicar Argentina en el mapa. En el fondo, la quiero porque nos ve cara de hambrientas y nos deja comida rica de vez en cuando –o nos invita a comer– y trae a Eric que nos pone de buen humor.

the liquor store

mi viejo querrá saber qué autos maneja la gente acá
hay una marca australiana, Holden (lindos tutús)
pero prefieren las marcas japonesas (o asiáticas en general)
because Asians rule this town

En Australia se bebe mucho :), pero no se consigue alcohol en cualquier lado 😦 – Podés recorrer todo lo que sea supermercado, kiosco, almacén… y no vas a encontrar una gota de alcohol. Hoy fuimos con Ceci a buscar cerveza a los negocios de Panania. No tuvimos que caminar mucho. Cruzando la estación, al frente del correo, estaba la licorería (juaz, ¿se traducirá así?). Fuimos muy amigables con el don licorero porque lo vamos a ver con frecuencia. Chusmeamos el negocio completo, vimos los famosos vinos de acá, los precios y me preguntaba cuántas botellas me dejarán llevar de regalo en el equipaje. El licorero nos preguntó en qué nos podía ayudar. Le dije que no éramos de acá y que queríamos que nos recomendara alguna cerveza australiana para probar. Había una cantidad importante de marcas australianas y las típicas que se venden en Arg también (Stella, Corona, Heineken, Budweiser). El licorero –sí, ahora le voy a decir así para siempre– nos recomendó una de sus favoritas, la Little Creatures. El logo es un angelito. Al momento de pagar, por supu, nos pidieron identificación. Ceci sacó la ID de estudiante de la uni, que no tiene la fecha de nacimiento… don licorero se nos quedó mirando. Yo le di la ISIC, pero también nos miró raro porque parece re trucha. Después le mostré la cédula (totalmente extraterrestre para el pobre tipo), pero me daba fiaca sacarla de la billetera y le señalaba el año con el dedo: “See? Eighty-seven!”. Ninguna de las ID convenció al licorero, pero nos vio honestas y con una necesidad genuina de tomar cerveza. A la tardecita, quisimos probar la Little Creatures con unos manís. Pequeño percance: los hermanos Do no beben alcohol. (Tampoco fuman y comen de una forma perturbadoramente saludable). Toman agua de la canilla. Natural. Te querés matar. No había destapador. Ceci dijo “¡sale con el marco de la puerta!” Era arriesgarse demasiado a romper toda la casa y que los Do nos mandaran a la reverenda M, pero probamos igual. No funcionó. Probamos con el borde de la mesada, el pela papas, los dientes, las cucas muertas, una llave inglesa (posta). Terminamos destapando las botellas con una espátula. Síp, con una espátula. Eso se llama desesperación.

lo escribí antes de venir

me llevo tus poemas al otro lado del mundo
escritos en código
sinuosos como el camino que conduce a tu casa
‎* {
background-image: url(vos_en_el_lago_comiendo_una_manzana.jpg);
background-repeat: repeat-y;
}
ese lago
y vos.

fetiche aborigen

Para mis compañeras/os de la FL

UWS da la bienvenida a los estudiantes extranjeros (parte del Orientation Day). Es un acto oficial – eso dijo la decana – en el que te dan muuuucha info (véase la publicación anterior) y te presentan a varios personajes que conforman el personal de la uni. Ahora, el objetivo principal debe ser ver la cara que ponés frente a cosas que no pensabas ver en este lado del charco. De repente, el evento se transforma en una salida al teatro.
1er acto
Saludo de la decana. “Bienvenidos, chicos. Comenzamos todos los actos oficiales agradeciendo a los pueblos aborígenes, a los primeros habitantes de esta tierra, porque gracias a ellos estamos aquí…” Mirá vos, ¿no? ¿Se imaginan a aquélla honorablísima pelirroja con tapado de muppet fuxia dándonos una bienvenida similar allá por el 2005? “Bienvenidos, estudiantes, agradezcamos a los comechingones que nos dieron estas tierras y a los 300 muppets que mataron para hacer mi abrigo y bailemos la danza de la lluvia”. Después de pedir perdón a los indígenas, la doña decana invita a uno de estos al escenario. Tiene rayas blancas pintadas en todo el cuerpo y lleva un pañal negro. Sí, vamos a ser sinceros, parece un pañal eso que se ponen. Habla la lengua oficial del país (y con el acento oficial también). Nos dice “bienvenidos” en la lengua aborigen. Saca una hoja A4 medio amarillenta de su pañal y nos lee un discurso hermoso. En serio. Emotivo y todo. No son palabras lindas enganchadas una tras otra para que suenen bonito, sino que cada palabra está bien pensada y cada frase es significativa. (Se pasó el indio). Si me copo mal, les subo el video de una parte del discurso con subtítulos.
2do acto
Las danzas. El aborigen (en realidad, es un australiano común y silvestre de Blacktown con el pelo castaño y la piel un cacho más oscura que la del estereotipo de aussie que imaginan) busca unos palos que parecen chauchas gigantes y aplaude con estos mientras baila al compás del didgeridoo (el instrumento ese que es un palo largo). Nadie se ríe. A continuación, nos muestra la danza del canguro. El hombre se transforma en animal al agitar el pecho cual reina del carnaval carioca mientras se agacha y, con la cara muy seria y los ojos bien abiertos, produce un sonido rótico vibrante: “prrrrrrrrrrrrrrrrrrr!”. Mágico. Olfatea el suelo, come pasto, se levanta en posición de alerta para verificar que el enemigo no esté cerca, mueve las orejas (el tipo simula un par de orejas con los dedos índice arriba de la cabeza), se rasca la panza, oye el aullido del dingo y escapa saltando. Bueno, nos reímos un poquito. Aplaudimos, por supuesto.
3er acto
Los voluntarios. El aborigen elige algunos de los nuevos estudiantes del público para representar a los animales nacionales. Dos chicos van a ser los canguros y dos chicas van a ser los emús (una especie de avestruz). El emú y el canguro son los animales que aparecen en el escudo de Australia. El aborigen repite la coreografía del canguro para los chicos y les enseña a las chicas la coreo del emú: La mujer se transforma en animal al levantar el brazo derecho con la mano cerrada formando un pico y, con la cara escondida detrás del brazo, produce un sonido rótico vibrante: “prrrrrrrrrrrrrrrrrrr!”. Una vez más, es mágico. Camina lentamente levantando las piernas, picotea el suelo con la mano-pico, come pasto y bichitos, se levanta en posición de alerta para verificar que el enemigo no esté cerca, se rasca la panza, oye el aullido del dingo y escapa corriendo y agitando las alas. Un tercer voluntario hace el dingo; sólo queda en cuatro patas, aúlla y sale a atrapar a la presa. Nos quedamos muy serios ante la performance. No, mentira, nos cagamos mucho de risa.

También prometo video de los muchachos haciendo el baile del canguro. Le voy a tener que agregar subs para que algunos no me odien. Les va a encantar.

quiero mi sprite zero

encantador de cocodrilos llama a voluntario

voluntario sube al escenario para sus 15 minutos de fama

piensa “soy muy cool porque me voy a animar a tocar un bicho raro,

soy mucho pan para estos salames,

I’m too sexy for my shirt”

voluntario se tropieza

APLAUSOS

Gracias a esa madre zurda que tengo yo, la universidad privada es toda una novedad para mí. Muchos deben saber esto, pero por las dudas, aclaro que la educación universitaria en Australia es sí o sí privada. Sí o sí pagás. Mucho. Si tenés suerte, conseguís alguna beca o ayuda económica que te cubre “alguito”. Creo que sólo los que hacen doctorados pueden tener una beca total si son muy grosos. (Pero claro, invirtieron ya en la carrera de grado y la de posgrado, onda que el PHD tiene que venir con un descuento piola, ¿no?).

En el Orientation Day, sentí esa pseudo-felicidad capitalista que se siente cuando te dan “cosillas gratis” con la compra de tu producto. Una bolsa de acá, una gorra de allá, un calendario de por acá, notitas adhesivas, un yoyo! (pour quoi pas?), una agenda con info importante para estudiantes extranjeros y una guasada de folletos de todos colores, tamaños y texturas sobre todo lo que se te ocurra. Después de los regalitos + café + cookies + escribí-un-saludo-en-tu-idioma-en-este-cartel, nos metimos en un auditorio para la bienvenida a los estudiantes extranjeros. Tras la bienvenida, mucha gente se subió al escenario para hablarnos sobre la vida en Sydney y en la universidad. El objetivo era taladrarte la cabeza repitiéndote info que ya te habían dado en e-mails o en los sitios web, pero esta vez en forma de archivos de PowerPoint, acerca de:

  • estudiar en UWS –como si uno ya no supiera a quién le pagó la tuition,
  • el súper seguro médico que nos sorprenderá gratamente con algún copago,
  • la seguridad en el campus y en toda la ciudad –porque no saben que una se mudó a Córdoba durante la época del violador serial,
  • conseguir trabajo
  • los animales peligrosos de la zona –que también fue pertinente e ilustrativo con una serpiente que raptaba al chico tropezado y un cocodrilo bebé que podría haberse comido a la decana si se lo permitían
  • las jodas que organiza una especie de centro de estudiantes, pero en versión ultra imperialista,
  • y otras hierbas.

A continuación, voucher amarillo para comer alguno de los menús que ofrecen afuera mientras escuchás música en vivo. Una chica rubia con aros grandes de color turquesa y vestido negro cantaba los últimos éxitos del pop. Cover de “I Kissed a Girl” que terminó con el mensaje: “This is for all the cute girls here this afternoon”. Así con acento australiano y voz sexy. Nadie la aplaudió. Mientras hacías la cola para buscar el morfi, se veían unos tipitos medio payasos que te daban globos. No, preservativos no. Globos. Como los de los niños. Otro tipito te hacía tatuajes temporales. Pero les juro que era el Orientation Day, no una fiestita de cumpleaños. ¡¡Pintó comida tailandesa!! con una gaseosa de limón tipo Pritty, pero de Oz. Tenía el mismo olor que tiene el detergente para lavar los platos. Voy a reclamar mi Sprite. Yo quería desesperadamente una Sprite Zero y me la merecía y el cliente siempre tiene la razón y punto.

Otros hitos del Orientation Day: The emu and the kangaroo*, conexión a la súper red de la uni, chat con Fede, saludo a dos chinitas con looks muy interesantes que se sentaron a comer en mi mesa, Ceci en una cola espantosa por una hamburguesa con fritas, la frase “work hard, and play hard”.

*les cuento esa en el próximo post que no viene tan ácido, lo prometo, e incluye videos (posiblemente con subtítulos, ya veré cómo lo hago)